
Fibromialgia en el Entorno Laboral: ¡No te Sientas Culpable! Estrategias Efectivas
¿Te has sentido alguna vez como si estuvieras en un tiovivo que no para de girar? Eso es lo que muchos de nosotros sentimos cuando vivimos con fibromialgia. Y cuando se trata de trabajo, las cosas pueden ponerse aún más complicadas.
La Culpa en la Fibromialgia: ¿Por qué nos sentimos así?
La fibromialgia puede causar una serie de problemas psicológicos, incluyendo la depresión, la ansiedad y los cambios de humor. Estos problemas psicológicos pueden intensificar los sentimientos de culpa, ya que las personas con fibromialgia pueden sentir que están decepcionando a sus jefes y compañeros de trabajo.
Es normal que te sientas culpable por no poder cumplir con tus responsabilidades laborales. Pero, ¿sabes qué? No estás solo. Muchos de nosotros nos sentimos así, especialmente cuando se trata de nuestros jefes y compañeros de trabajo.
Un estudio realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) y la Fundación Española de Reumatología encontró que entre un 15 y un 20% de pacientes con fibromialgia se ve obligado a dejar su puesto de trabajo. Además, el 67% de los pacientes trabajadores activos había necesitado algún tipo de baja laboral durante el último año, y aproximadamente un 12% de todos los pacientes tenía una incapacidad laboral permanente.
Fibromialgia y Baja Laboral: Técnicas para Manejar la Culpa
Lidiar con la culpabilidad por estar de baja, especialmente cuando se tiene una enfermedad crónica como la fibromialgia, puede ser un desafío. Aquí te dejo algunas estrategias que podrían ayudarte:
- Evita el diálogo interno negativo: Trata de no juzgarte a ti mismo por estar de baja. Recuerda que tu salud es lo más importante y que necesitas tiempo para recuperarte.
- Aprende a relajarte: La relajación puede ayudarte a manejar el estrés y la ansiedad que pueden surgir al estar de baja. Puedes probar técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda o el yoga.
- Prioriza tareas para conservar energía: Trata de concentrarte en las tareas más importantes y deja las menos importantes para más tarde. Esto puede ayudarte a conservar energía y a reducir el estrés.
- Haz frente al dolor cuando se intensifica: Si tienes fibromialgia, es posible que experimentes brotes de dolor. Aprende técnicas para manejar el dolor, como la terapia física o la terapia cognitivo-conductual.
- Busca apoyo: Habla con familiares, amigos o profesionales de la salud mental sobre tus sentimientos. Pueden ofrecerte apoyo y comprensión.
Fibromialgia: Cuando el Trabajo y la Salud Chocan
Si estás pensando en volver al trabajo antes de estar completamente recuperada, es posible que te enfrentes a varios desafíos:
- Empeoramiento de los síntomas: Es posible que notes que tus síntomas empeoran. La fibromialgia puede causar dolor y fatiga, y si vuelves al trabajo demasiado pronto, podrías notar un aumento de estos síntomas.
- Estrés y ansiedad: La presión de volver al trabajo puede causarte estrés y ansiedad, lo que a su vez puede empeorar los síntomas de la fibromialgia.
- Depresión: La frustración al lidiar con una enfermedad que a menudo se malinterpreta, lo que puede llevar a la depresión.
Es importante recordar que cada persona es diferente y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. Por lo tanto, es crucial encontrar un equilibrio y no sobrecargar el cuerpo.
Fibromialgia y Trabajo: Adaptaciones Clave para un Entorno Laboral Saludable.
Si crees que ya estas lista ten en cuenta que puedes solicitar Adaptaciones al puesto de trabajo:
- Entorno de trabajo ergonómico: Proporcionar un entorno de trabajo más ergonómico, con sillas y escritorios ajustables para garantizar una postura cómoda y reducir la tensión muscular.
- Pausas regulares: Permitir pausas regulares durante la jornada laboral para descansar y estirar los músculos.
- Modificaciones en los horarios: Adaptar el puesto de trabajo en casos de fibromialgia puede implicar realizar modificaciones en los horarios, reducir la carga física o proporcionar herramientas y dispositivos de apoyo.
- Horarios de trabajo flexibles: Procurar hacer el turno de día, evitar horas extras y reducir el tiempo de desplazamiento. Optar, si es posible, por un horario flexible o por una jornada parcial.
- Tareas menos físicamente exigentes: Asignar tareas que requieran menos esfuerzo físico o que puedan realizarse sentado.
- Reorganización y modificación de tareas: Se puede considerar la reorganización de las tareas y la modificación de las mismas para que sean menos físicamente exigentes.
La fibromialgia puede ser una lucha, pero no estás solo. Con un poco de comunicación y auto-compasión, puedes manejar el sentimiento de culpa y seguir adelante. ¡Ánimo!
Y así, queridos lectores, llegamos al final. Espero que este artículo te haya proporcionado una visión diferente de la fibromialgia y como afrontarla. Recuerda cada paso que das en este viaje es un acto de amor propio. No estás solo en esto, y cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer.
Gracias por acompañarme en este viaje de descubrimiento y amor propio. Mantén la esperanza, sigue luchando y, sobre todo, nunca olvides sonreír. Hasta la próxima,
¡cuídate mucho!

Debe estar conectado para enviar un comentario.