
Huertos Urbanos Ecológicos: Mejorando la Calidad de Vida con Fibromialgia
¿Te gustaría mejorar tu calidad de vida con fibromialgia de una forma natural y divertida? Entonces te encantará saber que la jardinería urbana ecológica puede ser tu mejor aliada.
Esta actividad no solo te permite disfrutar de la naturaleza y de sus beneficios, sino que también te ayuda a cuidar de tu salud física y mental. ¡Sigue leyendo y te lo cuento todo!
Los beneficios de tener un huerto urbano ecológico en casa son muchos y variados, especialmente si sufres de fibromialgia. Estos son algunos de los más importantes:
⦁ Actividad física suave: La jardinería ecológica es una forma de ejercicio de bajo impacto que puede ayudarte a reducir el dolor y la rigidez asociados con la fibromialgia. Al moverte y estirarte, estimulas la circulación sanguínea, fortaleces los músculos y articulaciones, y liberas endorfinas, las hormonas de la felicidad.
⦁ Conexión con la naturaleza: Estar al aire libre y en contacto con la naturaleza te hace sentir bien. Ver y sentir la belleza de un girasol que has plantado desde semilla con tus propias manos, oler el aroma de la lavanda, escuchar el canto de los pájaros, todo eso tiene efectos positivos en tu salud mental. Te ayuda a relajarte, a reducir el estrés, a mejorar el ánimo y la autoestima, y a afrontar mejor los desafíos de la vida.
⦁ Alimentación saludable: Cultivar tus propios alimentos te empodera, te da satisfacción y te permite tener acceso a frutas y verduras sin agroquímicos y frescas, lo cual es esencial para una dieta saludable. Además, al comer lo que has cultivado, te sientes más conectado con la naturaleza y con el ciclo de la vida.
Pero eso no es todo. ¿Sabías que tocar la tierra también tiene beneficios para tu salud?
Así es, hacer contacto directo con la tierra, ha demostrado mejorar el estado de ánimo, reducir la ansiedad y facilitar el aprendizaje. La razón es una bacteria que contiene la tierra llamada Mycobacterium vaccae, que tiene un efecto positivo en la salud mental. Hay estudios que dicen que esta bacteria puede mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida, y se cree que activa las neuronas en el cerebro responsables de producir serotonina, un neurotransmisor que contribuye a la sensación de bienestar y felicidad.
¿Te animas a empezar tu propio huerto urbano ecológico en casa?
No te preocupes, no es tan difícil como parece. Solo necesitas un poco de espacio, luz, agua y ganas de aprender. Aquí tienes algunos pasos para ayudarte a empezar:
⦁ Elige el lugar adecuado: Busca un lugar en tu casa que reciba al menos 6-8 horas de luz solar directa cada día. Puede ser un balcón, una terraza, un patio, una azotea o incluso una ventana. Lo importante es que tenga buena ventilación y drenaje.
⦁ Selecciona tus plantas: Elige plantas que sean adecuadas para tu clima y la cantidad de luz solar que tu jardín recibe. Por ejemplo, si te encuentras en el hemisferio norte y estamos en Diciembre, lechugas, espinacas, acelgas, rabanitos, ajos, guisantes y lavanda son buenas opciones para plantar y aportan beneficios en tu alimentación. También puedes optar por plantas aromáticas como el romero, el tomillo, la menta o el orégano, que además de dar sabor a tus platos, repelen a los insectos y atraen a las abejas y otros polinizadores.
⦁ Prepara el suelo: El suelo es la base de tu jardín, así que asegúrate de que esté bien preparado con compost o abono orgánico como por ejemplo Humus. El compost o abono orgánico es un material que se obtiene de la descomposición de restos orgánicos como cáscaras de frutas, verduras, hojas, ramas, etc. Es rico en nutrientes y mejora la estructura y la fertilidad del suelo. Puedes comprarlo o hacerlo tú mismo en casa con un compostador o una lombricompostera.
⦁ Planta tus semillas o plantones: Sigue las instrucciones en el paquete de semillas o en la etiqueta del plantón para saber cuándo y cómo plantar. Lo ideal es germinar las semillas dentro de casa delante de una ventana y cuando tengan entre 4 o 6 hojas trasplantarlas a tu jardín, terraza o balcón. Para trasplantar, haz un agujero en el suelo del tamaño de la raíz, coloca la planta con cuidado y cubre con tierra. Presiona ligeramente y riega.
⦁ Riega y cuida tus plantas: Asegúrate de que tus plantas reciban suficiente agua, pero ten cuidado de no regarlas demasiado. Lo mejor es regar por la mañana o por la tarde, cuando el sol no es tan fuerte, y evitar mojar las hojas. También deberás vigilar las plagas y enfermedades que puedan afectar a tus plantas, y tratarlas con remedios naturales como el jabón potásico, el ajo, la cebolla, el vinagre o la cola de caballo.
Un huerto urbano ecológico se practica sin agroquímicos (fertilizantes y pesticidas), lo que previene la liberación de emisiones de gases de efecto invernadero durante la producción y el transporte, así como el uso de los mismos.
Además, en lugar de picar la tierra, puedes optar por técnicas de agricultura regenerativa como la agricultura sin labranza, que ayuda a preservar la estructura del suelo, aumentar la materia orgánica del suelo y promover la biodiversidad del suelo. Estas técnicas consisten en no remover el suelo, sino cubrirlo con una capa de materia orgánica como paja, hojas, cartón, etc., que actúa como un mantillo o acolchado. De esta forma, se evita la erosión, se retiene la humedad, se controlan las malas hierbas y se favorece la vida microbiana del suelo.
«Recuerda, la jardinería es un proceso, no un destino. Disfruta del tiempo que pasas en tu jardín y celebra tus éxitos, por pequeños que sean.»
Verás cómo tu huerto urbano ecológico te aporta alegría, salud y bienestar. Y si quieres aprender más sobre cómo ser autosuficiente plantando tu propio huerto, te recomiendo que visites el canal de Youtube de Wini Walbaum, donde encontrarás consejos prácticos, trucos y experiencias de primera mano. ¡Te va a encantar!
Y así, queridos lectores, llegamos al final. Espero que este artículo te haya proporcionado una visión diferente de la fibromialgia y como afrontarla.
Recuerda cada paso que das en este viaje es un acto de amor propio. No estás solo en esto, y cada día es una nueva oportunidad para aprender y crecer.
Gracias por acompañarme en este viaje de descubrimiento y amor propio. Mantén la esperanza, sigue luchando y, sobre todo, nunca olvides sonreír. Hasta la próxima, ¡cuídate mucho!

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